No Man's Sky: ¡Diez años de redención! De estafa espacial a ejemplo a seguir
Nosotros, los jugones, estábamos con el _hype_ por las nubes antes de 2016, ¿verdad? Nos vendieron la moto de un universo infinito, con exploración sin límites y la posibilidad, por remota que fuera, de cruzarnos con otros exploradores. ¡Qué inocentes éramos! Aquel lanzamiento de No Man's Sky ha pasado a la historia como un manual de lo que no hay que hacer, o cómo pillarse los dedos hasta el fondo. Yo aún recuerdo la desilusión que sentí, fue como ir a un concierto de tu banda favorita y que al final solo salgan a tocar una canción mal grabada. Menudo chasco.La verdad es que el juego que aterrizó en nuestras pantallas era, para qué engañarnos, un poco _soso_ y vacío. Nada que ver con la grandilocuencia prometida. Los gráficos no estaban a la altura de lo visto en los tráileres, la generación procedural de criaturas y paisajes a menudo nos dejaba con cosas que parecían sacadas de un mal sueño, y el multijugador, ¡ay, el multijugador! Esa fue la puntilla. Nos habían insinuado que encontrarse era posible, pero la realidad era que dos jugadores intentando verse en el mismo punto del mapa solo divisaban unas "bolitas de luz" antes de que llegase el verdadero modo cooperativo. Se nos quedó cara de tontos, la verdad.La bola de nieve se hizo gigante. La comunidad montó en cólera, y con razón. Hubo devoluciones masivas de copias, críticas demoledoras por todas partes e incluso investigaciones oficiales en el Reino Unido por publicidad engañosa. Fue un marrón de los gordos para Hello Games, que se encontró de repente en el ojo del huracán, recibiendo un aluvión de odio y amenazas. Parecía el fin de la historia, con el estudio hundido hasta el cuello por las expectativas que ellos mismos habían generado.Y aquí viene lo más sorprendente de todo. En vez de salir a pedir perdón en un sinfín de entrevistas o intentar calmar los ánimos con parches deprisa y corriendo sin sustancia, Sean Murray y su equipo hicieron algo inesperado: _desaparecieron_. Silencio de radio total. Ni redes sociales, ni declaraciones, nada de nada. Muchos pensamos que habían pillado la pasta y se habían esfumado, pero ¡qué equivocados estábamos! Se metieron en el estudio, cerraron a cal y canto, y se pusieron a currar como posesos. Recibieron el golpe, asumieron las culpas y se dedicaron en cuerpo y alma a reconstruir el juego desde los cimientos. Y lo más increíble es que no han parado desde entonces.La versión original del juego tenía una vibra muy de ciencia ficción setentera, con esos colores saturados, paletas pastel y ácidas que te dejaban un poco torcido, formas geométricas simples y mundos un poco repetitivos en su geografía. Se sentía muy introspectivo y solitario. Ahora, chavales, es otra cosa totalmente distinta. Es una epopeya espacial moderna, con un apartado artístico mucho más equilibrado y actual, planetas masivos y variados, y una sensación de aventura y supervivencia que te atrapa. Han cambiado hasta el alma del juego, de la soledad más profunda a la exploración cooperativa que ahora funciona de maravilla.Una década de actualizaciones _gratuitas_, ¡ojo!, y expansiones a otras plataformas como la Nintendo Switch o la realidad virtual, han convertido a No Man's Sky en un ejemplo de redención que ya es historia del videojuego. Ahora, las ventas suben con cada parche y la gente está tan contenta con el currazo de Hello Games que hasta ruega a Sean Murray que meta algo de pago, lo que sea, para agradecer el esfuerzo. ¡Yo misma me he pasado horas explorando sin parar y lo recomiendo a todo el mundo! Es un giro de guion que ni el mejor _manga_ esperaría. Y la lección está bien aprendida: con su nuevo proyecto, Light No Fire, se lo están tomando con una calma pasmosa, sin promesas vacías ni excesivo _hype_. Ya no nos la cuelan dos veces, o eso esperamos nosotros.