El piloto perdido de Sailor Moon: la adaptación estadounidense que nunca debió existir
Hola a todos, me paso por aquí un poco nerviosa porque el tema de hoy es, cuanto menos, curioso. Durante los años noventa, el panorama del anime estaba dominado por títulos de acción pura, pero Sailor Moon logró destacar al introducir una narrativa centrada en el drama y las relaciones personales de Usagi Tsukino. Debido a este éxito arrollador, muchas productoras intentaron subirse al carro, y es aquí donde nos encontramos con una historia que parece sacada de una pesadilla de cualquier seguidor del género.
Resulta que en 1993, Toon Makers y Saban Entertainment, los mismos que nos trajeron a los Power Rangers, intentaron crear una versión occidentalizada de la obra. Lo más llamativo es que pretendían mezclar animación tradicional con secuencias de imagen real, una combinación que, vista ahora, resulta bastante extraña. Durante décadas, este material fue un mito urbano, pero recientemente se ha publicado el episodio piloto completo, permitiéndonos ver finalmente qué tenían entre manos.
Sinceramente, al ver el metraje, me queda claro por qué este proyecto terminó en el cajón de los recuerdos olvidados. La calidad de la animación y la ejecución de las escenas reales dejan mucho que desear si las comparamos con la serie original japonesa. Es como si hubieran intentado hacer un batiburrillo sin alma. Muchos de vosotros estaréis pensando en el desastre que supuso la película de Dragon Ball Evolution, y la verdad es que las comparaciones son inevitables. Si esto se hubiera emitido, probablemente habría sido un fracaso estrepitoso que habría hecho llorar a más de uno.
En definitiva, nos hemos librado de una buena. A veces, es mejor que ciertos experimentos se queden en el olvido, porque intentar adaptar algo tan icónico con una visión tan alejada de su esencia suele terminar en desastre. Menos mal que nos quedamos con la versión original, que es la que realmente nos gusta y nos hace disfrutar. ¿Qué os ha parecido a vosotros al verlo? Yo todavía estoy intentando procesar lo que acabo de presenciar, porque es una pieza de historia que, aunque sea por lo mala que es, resulta fascinante de analizar.