Zendaya se consagra como actriz total más allá de las grandes franquicias
Zendaya ha dejado claro que su talento trasciende los blockbusters de Hollywood. Si bien es cierto que la veremos de nuevo en el universo Marvel junto a Tom Holland y bajo la dirección de Christopher Nolan en su próximo proyecto, su trabajo en la cinta Challengers ha servido para confirmar que no necesita el respaldo de una gran saga para sostener una película. Es como cuando en el World of Warcraft te enfrentas a un jefe de banda sin necesidad de ir con el equipo más dopado del servidor; pura habilidad y control de la situación.
En este filme, dirigido por Luca Guadagnino, la actriz se aleja de los mundos fantásticos y los trajes de superhéroes para meterse en la piel de Tashi Duncan. Aquí no hay multiversos ni planetas lejanos, sino una historia de tenis, ambición y relaciones personales donde el poder y el ego son los verdaderos protagonistas. Es un cambio de ritmo necesario, similar a cuando te cansas de los juegos de conducción arcade y buscas un simulador de motor mucho más técnico y exigente donde cada milímetro cuenta para no acabar contra el muro.

Esta etapa de su carrera es, sin duda, la más interesante. Al elegir papeles que se alejan de lo convencional, Zendaya demuestra que tiene el control absoluto de su trayectoria. Mientras esperamos verla en sus próximos compromisos cinematográficos, nos queda claro que su presencia en pantalla es suficiente para elevar cualquier producción. Ha demostrado que, al igual que un jugador experto que domina el meta de un juego competitivo, ella sabe exactamente qué piezas mover para seguir sorprendiendo a todos vosotros, sus seguidores, sin perder ni un ápice de su esencia.