One Piece: Entre el Relleno y el "Padding", ¡Menudo Lío con el Ritmo Pirata!
Madre mía, a veces nosotros, la comunidad de UniversoManga, nos encontramos con un desafío monumental cuando intentamos adentrarnos en ciertas obras. Cuando alguien nuevo llega y ve que una serie como la adaptación televisiva de Eiichiro Oda ya va por los más de mil cien episodios, es normal que se eche para atrás. Es un poco un mito, ¿verdad?, eso de que las series largas están llenas de historias inventadas y sin sentido. Pero, con One Piece, la verdad es mucho más retorcida y, la verdad, me parece fascinante analizarla desde el punto de vista de la producción. Yo mismo, a veces, me pierdo con tanto capítulo.
Si vosotros habéis leído mis anteriores análisis sobre cómo algunas productoras la lían parda, podríais pensar que el estudio aquí, Toei Animation, ha cometido los mismos errores. Pues mira, para mi sorpresa, no del todo. One Piece tiene una tasa de relleno "puro", es decir, capítulos que no existen en el manga, bastante baja. Hablamos de un diez por ciento del total, lo cual, para una serie tan longeva, no está nada mal. El problema, sin embargo, no es ese tipo de relleno. El verdadero ogro en esta aventura pirata es lo que llamamos "Padding" o el alargamiento artificial del ritmo narrativo. Es algo que, personalmente, me crispa.
Para entender por qué pasa esto, hay que fijarse en los números. Oda dibuja una media de treinta y cinco capítulos de manga al año, porque, claro, necesita sus descansos, y es justo que los tenga. Pero Toei, con sus contratos de emisión semanales, saca unos cuarenta y ocho episodios animados en ese mismo tiempo. ¡La cosa es que no cuadra! El anime siempre está a punto de pillar al manga. Otros estudios, para evitar esto, se inventaban sagas enteras de la nada, con vampiros o alienígenas que duraban años. Toei fue más sutil, y quizás, a la larga, más cruel. Decidieron adaptar menos de un capítulo de manga por cada episodio de televisión. Si al principio la cosa iba a dos capítulos impresos por cada uno animado, ahora estamos en una cifra vergonzosa de 0.8 capítulos por episodio. Esto, para mí, es una tomadura de pelo.

Pero ojo, antes de que saquemos la guillotina para todo lo inventado, hay que hacer una distinción importante. One Piece es un caso curioso con lo que se conoce como "Canon de Anime", que son fragmentos que no están en el manga pero que Eiichiro Oda pidió incluir. Un ejemplo clarísimo es lo que pasa en Loguetown. En el manga, la tripulación pasa deprisa. Pero en la tele, el estudio añadió episodios enteros con los protas interactuando con vendedores, cazarrecompensas o, incluso, duelos de cocina. El propio Oda dijo que quería dibujar esas escenas, pero las limitaciones de páginas en la revista no se lo permitieron. Este material, el "Canon de Anime", añade mucho valor al desarrollo de los personajes y, la verdad, no deberíais saltárvoslo nunca en una primera vez.

El Arco de la Isla Dragón (Episodios 54 al 61): Antes de entrar en el Grand Line, va de rescatar un dragón. El problema es que los guionistas se inventaron la telepatía con animales mucho antes de que el autor estableciera la "Voz de Todas las Cosas". ¡Un lío enorme con la mitología posterior!
Arcos de transición menores: Son grupos de episodios solo para hacer tiempo. No tienen villanos que merezcan la pena y el dibujo, a veces, es un desastre.
Isla Cabra (136 al 138): Aburrida, una aventura sobre un viejo y sus cabras.
Isla Ruluka (139 al 143): Un intento fallido de misterio con niebla mágica.
Ocean’s Dream (220 al 224): Basado en un videojuego, los protagonistas pierden la memoria. Un recurso un poco vago que rompe el desarrollo de la tripulación.
El regreso de Foxy (225 al 226): El arco original de Davy Back Fight ya dividía a los fans. Extenderlo con Foxy, que es bastante irritante, me parece imperdonable.
Bloques promocionales para películas: Esto es lo peor de lo peor. Semanas antes de una peli, la serie se para y mete un prólogo. Pasó con Little East Blue (426-429), Z’s Ambition (575-578), la mina de plata (747-750) y el pasado de Uta (1029-1030). Rompen la inmersión de la historia central por completo. Yo solo los vería si vais a ver la película justo después.
Pero no todo es malo. Hay una excepción, una anomalía de perfección: el Arco de la Base G-8. Después de la saga de Skypiea, el barco de los protagonistas cae en una base naval. Estos episodios (del 196 al 206) son, y esto es casi un consenso universal, el mejor relleno que se ha hecho en el anime. El Vicealmirante Jonathan, el antagonista, es un estratega genial, paciente y calculador, que usa la inteligencia en vez de la fuerza bruta. La dinámica de infiltración es pura comedia de enredos y está hecha con una elegancia que ya quisieran otros arcos. Es tan bueno que muchos fans lo consideran canon honorífico. Saltarse Navarone es perderse una de las mejores interacciones de grupo de toda la serie.

Y el futuro, ¿qué? Pues parece que en Japón han asumido que mil episodios son una barrera enorme para los nuevos. Por eso han anunciado la producción de The One Piece. Un proyecto que rehace la serie desde el principio, con Netflix detrás y animado por WIT Studio, que hicieron un trabajo increíble con Attack on Titan. La promesa es una adaptación fiel, moderna, condensada y, por fin, libre de relleno o alargamiento. Funcionará por temporadas anuales, asegurando calidad y un ritmo impecable. Esto, creo yo, será el fin del dilema del "Canon de Anime" y la puerta de entrada definitiva para muchos que han estado posponiendo su viaje al Grand Line.
En resumen, navegar por el vasto océano de Oda requiere una buena brújula. Caer en la trampa de querer verlo todo os llevará a cientos de horas de frustración, gracias a las tácticas de Toei. Usad lo que os he contado para proteger vuestra experiencia. Ignorad los arcos inventados que no valen nada, abrazad la genialidad de la base naval de Navarone y, sobre todo, comprended que la verdadera magia de esta historia reside en el ritmo de sus misterios y la lealtad de sus personajes. Ya sea con proyectos como One Pace*, leyendo el manga o con la nueva versión animada, el tesoro más grande es descubrir esta obra maestra a vuestro aire. Yo ya estoy deseando ver cómo sigue todo. ¡Alzad las velas!
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