Mickey 17: El tropiezo en taquilla de Bong Joon Ho que merece una revisión
La reciente incursión de Bong Joon Ho en la ciencia ficción con Mickey 17 nos plantea un escenario inquietante sobre la identidad y la ética en un futuro dominado por la tecnología. Basada en la novela de Edward Ashton, la cinta nos presenta a un protagonista cuya existencia es, literalmente, prescindible. La premisa de ser un empleado que muere y se regenera constantemente para realizar tareas de alto riesgo es, cuanto menos, un concepto que nos hace reflexionar sobre la pérdida de la dignidad humana.
Yo considero que el mayor acierto de la película reside en su capacidad para equilibrar el terror existencial con una sátira política mordaz. La interpretación de Robert Pattinson es, sin lugar a dudas, uno de los pilares que sostienen el metraje, demostrando una versatilidad que ya no sorprende, pero que sigue siendo impecable. Por otro lado, el personaje de Mark Ruffalo, que encarna a un líder político con tintes caricaturescos, funciona como un espejo de ciertas actitudes que vemos en nuestra realidad actual. Es como si el director nos estuviera dando un toque de atención sobre hacia dónde nos dirigimos como sociedad.
A pesar de contar con un presupuesto de 118 millones de dólares, la recaudación global de 133,5 millones dejó un sabor agridulce en la industria. Es evidente que el proyecto no cumplió con las expectativas comerciales que se le exigían a un director de su calibre tras el éxito de Parásitos. Sin embargo, el fracaso en taquilla no siempre es sinónimo de mala calidad. A veces, el público simplemente no está preparado para propuestas tan ácidas o complejas en un entorno de consumo rápido como es el cine comercial.
Desde mi punto de vista, la estructura narrativa presenta algunos puntos débiles en su ritmo, especialmente cuando la duplicidad de los protagonistas intenta profundizar en la revolución interna de la tripulación. No obstante, es un riesgo que merece la pena correr. Ahora que la obra aterriza en el streaming, os animo a que le dediquéis el tiempo necesario para diseccionar sus capas. Es una pieza que, lejos de ser perfecta, nos ofrece una visión crítica necesaria sobre el valor de la vida en un mundo automatizado. Espero que disfrutéis de este análisis y que, tras verla, compartáis vuestras impresiones con nosotros. ¡Un abrazo a todos!