Mar Màrquez debuta con 'Amat Amat': una distopía catalana sobre privilegios y sacrificio
La literatura catalana vuelve a mirar hacia el futuro con ojos críticos y satíricos gracias al debut de Mar Màrquez con 'Amat Amat'. Publicada por Males Herbes, esta obra nos transporta a un mundo estratificado e hipertecnificado donde las cosas no van muy bien para la mayoría. Aquí, la droga de turno es el sírex, el suicidio se vuelve obligatorio tras cierta edad y las políticas públicas dependen de cuántos corazones o pulgares hacia arriba logre reunir un diputado. Además, existe un ritual religioso llamado La Cosecha, que recuerda a 'La lotería' de Shirley Jackson, exigiendo un sacrificio humano para el bien común.Màrquez describe este sistema como un comunismo fallido, aquel que no cumplió sus objetivos originales. Las buenas intenciones chocan constantemente con el factor humano, creando caos. Aunque la clasifique como ciencia ficción, la autora prefiere no encasillarla demasiado. Para ella, el género le permite explorar temas actuales como la hipervigilancia, el individualismo extremo y esa sed insaciable de recompensa social. El escenario está sacudido por racionamiento de agua, infertilidad endémica y una delación digital que sirve como estrategia perversa para ganar puntos reputacionales.Nuestro protagonista, Nadstat (o casi), es un diputado triunfador y privilegiado cuya vida se desmorona cuando su multiverso de pulsera le informa de que su código ha sido seleccionado para La Cosecha. Al hablar de desigualdad e injusticia, Màrquez necesitaba alguien con privilegios que pudiera contratar a un Voluntario para ocupar su lugar en el ritual. Este voluntario habla en una jerga casi ininteligible, añadiendo capas de humor y extrañeza a la narrativa. No es exactamente el nadstat de Anthony Burgess, pero la comparación viene al pelo.La escritora Alícia Kopf destaca cómo históricamente las novelas han tratado la selección y el dominio desde el poder. Màrquez, gran lectora de Philip K. Dick y George Saunders, reconoce que no es muy original, pero es que vivimos décadas dando vueltas a lo mismo: crisis climática, sobrepoblación y falta de recursos. Según ella, la ciencia ficción se nutre de estas aberraciones cotidianas y está muy cerca de nuestra realidad. Un ejemplo claro en el libro es la tensión entre Nova Cal·lípolis y Timera por el agua, el precio de la comida triplicado y las plantaciones interiores sin prosperar. El mundo humano recibe su castigo merecido, pero a nadie parece importarle porque, ¡por fin es viernes! Que empiece la Megadistracción.


