La Guardia Civil incauta una fortuna de Pokémon que supera los 43.000 euros en la operación Nazarí 91 Ali-Atar
En el marco de la delicada operación contra el narcotráfico conocida como Nazarí 91 Ali-Atar, los agentes de la Guardia Civil demostraron una vez más su eficacia al desarticular una banda organizada en la provincia de Granada. Durante más de 29 registros en diferentes locales, los efectivos lograron penetrar en la casa de uno de los principales miembros de la organización, situada en la localidad de Lucena, donde dieron con un tesoro inesperado: una colección masiva de productos relacionados con el universo de los Pokémon. Se trata de un hallazgo que no solo sorprende por su volumen, sino por su valor económico, el cual se sitúa por encima de los 43.500 euros, convirtiendo lo que muchos perciben como simples juguetes infantiles en auténticos activos financieros de alto rendimiento.
Lo que comenzó como un operativo policial convencional contra el tráfico de estupefacientes, se transformó rápidamente en una incursión en el mercado del lujo alternativo. Los agentes intervinieron 173 artículos relacionados con la franquicia, incluyendo 91 cartas graduadas y 80 productos sellados. Lo más fascinante de este hallazgo es que estos objetos no son meros recuerdos de la infancia guardados en cajas; se han convertido en una inversión sólida, comparable al arte o a los relojes de alta gama. Mientras los niños de los noventa solían guardar sus cartas en los bolsillos o jugar con ellas en el suelo, hoy en día coleccionistas e inversores las custodian como objetos de valor, utilizando empresas especializadas para certificar su estado y autenticidad. Esta evolución ha permitido que las cartas de Pokémon alcancen cotización en subastas internacionales de prestigio, como las organizadas por Heritage Auctions, Goldin o Sotheby's, donde se alcanzan precios astronómicos.

Más allá del valor económico, este hallazgo revela cómo las bandas de narcotráfico han comenzado a especializarse en mercados alternativos para blanquear sus ingentes cantidades de efectivo. Al comprar cartas de colección en efectivo a coleccionistas privados y venderlas meses después a través de casas de subastas o plataformas especializadas, los narcotraficantes logran que los fondos ingresen en cuentas bancarias legales y rastreables bajo el amparo de ganancias por venta de artículos de colección. Esto convierte a las cartas Pokémon en una moneda de cambio universal, apta para operaciones transnacionales rápidas. La colección intervenida incluía además lingotes de oro y una documentación financiera digital que detallaba transacciones en criptomonedas, consolidando la imagen de una 'gran familia' criminal que domina tanto la coca de Granada como los mercados financieros digitales y coleccionables. Así, lo que parecía un simple juego se convirtió en la herramienta perfecta para lavar dinero y diversificar carteras criminales, demostrando que en la economía subterránea actual, incluso un dibujante llamado Mitsuhiro Arita puede estar vinculado a operaciones de alto perfil gracias a la popularidad de su arte en el mundo coleccionable.