Katsuhiro Otomo regresa a la ciencia ficción con su nuevo estudio OVAL GEAR
Katsuhiro Otomo, el hombre que cambió para siempre nuestra forma de entender el anime, ha decidido volver a la carga. Tras décadas de una trayectoria impecable, el autor ha fundado OVAL GEAR, un estudio ubicado en Tokio que ya está reclutando personal para su primer largometraje. Yo creo que es una noticia que nos hace temblar de emoción, aunque también me genera cierta cautela, pues el listón que dejó con su obra maestra es tan alto que resulta casi imposible no sentir vértigo ante lo que pueda venir ahora.
Lo que más me llama la atención es que este movimiento no parece un simple ejercicio de nostalgia. El estudio está apostando por integrar herramientas de inteligencia artificial y técnicas de animación tridimensional, lo cual es un cambio de paradigma importante para alguien tan tradicional como él. A veces pienso que la tecnología avanza tan rápido que nos deja descolocados, pero si hay alguien capaz de domar estas nuevas herramientas sin perder la esencia, ese es Otomo. Es como intentar meter un motor de coche deportivo en un chasis clásico; puede salir algo brillante o un desastre absoluto, pero desde luego no dejará a nadie indiferente.
Existen fuertes indicios de que este nuevo proyecto podría ser la resurrección de Orbital Era, aquella idea sobre una colonia espacial que se quedó en el tintero hace años. Si finalmente retoma esa historia, estaríamos ante un regreso a sus raíces: tecnología opresiva, drama humano y esa tensión social que tanto nos gusta diseccionar. Yo, personalmente, espero que mantenga ese rigor narrativo que le caracteriza. No necesitamos fuegos artificiales vacíos, sino una historia con peso. Vosotros sabéis bien que, cuando se trata de este autor, nuestras expectativas siempre están por las nubes, y aunque a veces me pongo un poco pesado con mis exigencias, es porque sé que el potencial de este estudio es inmenso. Estaremos muy atentos a cualquier novedad que surja desde Tokio, porque si algo nos ha enseñado la historia, es que cuando Otomo se pone manos a la obra, el mundo del anime se detiene a observar.