Gran Turismo: El salto del mando al asfalto real
Analizamos la adaptación cinematográfica de la historia de Jann Mardenborough, un relato que divide a la crítica entre la espectacularidad técnica y la falta de profundidad narrativa.
La película Gran Turismo nos narra la trayectoria real de Jann Mardenborough, un joven cuya destreza con el simulador de conducción le permite dar el salto a las pistas de carreras profesionales tras superar las pruebas de Nissan. Bajo la dirección de Neill Blomkamp, esta producción intenta trasladar la adrenalina del videojuego a la gran pantalla, utilizando una puesta en escena técnica que, en ocasiones, resulta tan vertiginosa como un adelantamiento en plena curva de Le Mans.


A pesar de mis dudas sobre la profundidad de los personajes, debo reconocer que el trabajo de edición es brillante. Logra que el espectador se sienta al volante, algo que no es nada sencillo de conseguir. Si sois aficionados al motor o simplemente buscáis un entretenimiento visualmente potente, es probable que disfrutéis del viaje. Eso sí, no esperéis una revolución en el género deportivo, porque la película prefiere ir sobre raíles conocidos antes que arriesgarse a salirse de la pista. En definitiva, es una obra que cumple con su cometido de entretener, aunque se quede a medio camino de ser una pieza cinematográfica memorable.
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