Cultivar ordenadores: hongos y micelio como chips vivos
Investigadores prueban redes subterráneas de micelio para procesar datos, un avance que combina biología y tecnología en una solución sostenible y adaptable al medio ambiente.
Los ordenadores actuales funcionan gracias a millones de transistores de silicio, pero ahora hay un equipo de científicos que están probando algo que parece sacado directamente de una película de ciencia ficción: usar redes de hongos como si fueran ordenadores vivos. Bajo la superficie del suelo, las colonias de hongos forman lo que se conoce como micelio, una red compleja de filamentos microscópicos que conecta grandes extensiones de terreno. Estas redes no solo sirven para transportar nutrientes entre las partes del hongo, sino que también generan señales eléctricas capaces de almacenar información y reaccionar ante estímulos externos. Es como si la tierra misma estuviera preparada para convertirse en un procesador de datos.


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