Corvus Belli celebra 25 años de éxito desde Galicia al mundo
Resulta curioso cómo una iniciativa que comenzó en un modesto garaje de Cangas ha logrado convertirse en un gigante del sector. Nosotros, que seguimos de cerca el panorama de los juegos de mesa, no podemos evitar sentir cierta admiración por la trayectoria de Corvus Belli. Lo que empezó como un proyecto artesanal en O Morrazo hace 25 años, ha terminado por consolidarse como una empresa madura que emplea a casi sesenta personas y exporta el 90% de su producción fuera de nuestras fronteras.
Es importante destacar que, aunque muchos aficionados extranjeros piensen que se trata de una firma anglosajona, la realidad es bien distinta. La empresa, cuyo nombre significa cuervos de guerra en latín, ha sabido gestionar su crecimiento desde su traslado a Bueu. Yo creo que su éxito radica en una evolución constante, pasando de fabricar miniaturas de ejércitos históricos a crear universos propios como Infinity, que supuso un antes y un después en 2005.

A nivel personal, me parece encomiable que hayan mantenido un equilibrio tan preciso en sus reglas de juego. En un sector donde a veces los personajes rotos arruinan la experiencia, ellos han logrado que la estrategia prime sobre la suerte. Es como si estuvieran jugando una partida de ajedrez constante con el mercado. Con una facturación que aspira a alcanzar los cinco millones de euros anuales, Corvus Belli demuestra que, con trabajo duro y una visión clara, se puede pasar de un garaje a liderar un mercado global sin perder la esencia. Estaremos atentos a cómo celebran este aniversario durante el 2026, porque, sinceramente, se lo han ganado a pulso.