Examinamos a fondo el controlador inalámbrico inspirado en el espadachín de los Sombrero de Paja, destacando su equilibrio entre coste, estética y rendimiento técnico para los jugadores más exigentes.
Nosotros hemos tenido la oportunidad de probar el Fantech EOS Pro II A en su variante temática de Roronoa Zoro. Debo admitir que, aunque al principio me sentía algo escéptico por si el diseño era demasiado llamativo, el resultado final me ha convencido bastante. El mando luce una combinación de verde oscuro, negro y dorado que captura muy bien la esencia del personaje. No es solo una cara bonita, ya que el acabado mate resulta muy agradable al tacto y el peso de 272 gramos se siente sólido en las manos, evitando esa sensación de juguete barato que tienen otros periféricos de este rango de precio.


En cuanto a su funcionamiento, la conectividad triple es un acierto total. He estado probando la conexión inalámbrica de 2.4 GHz y la respuesta es inmediata, sin notar retardos molestos durante las partidas. Es un alivio ver que un mando que cuesta menos de 50 euros incluya tecnología Hall-Effect en los analógicos, lo que nos garantiza olvidarnos del famoso drift que tanto nos amarga la vida a los jugadores. La precisión es notable y, aunque los botones son de membrana, la respuesta táctil es más que correcta para el uso diario.

Lo que más me ha gustado, y aquí soy bastante firme, es la cantidad de accesorios que vienen en la caja. Que incluyan anillos de precisión, crucetas intercambiables y hasta una tarjeta coleccionable es un detalle que se agradece mucho. La autonomía de su batería, que ronda las 20 horas reales con el RGB encendido, es suficiente para sesiones largas sin tener que estar pegado al cable. Si buscáis un mando versátil que funcione en casi cualquier plataforma, desde PC hasta dispositivos móviles, esta opción es muy sólida. Sinceramente, es un producto que ofrece mucho más de lo que su precio sugiere, y aunque no sea un mando de gama ultra alta, cumple con creces su cometido sin que nos tengamos que dejar el sueldo en ello.