Valerian: La escena inicial es oro puro, pero el resto flaquea
La primera impresión siempre cuenta, y en el cine esto se traduce en que si abrimos bien la puerta al universo, ganamos al espectador. Valerian y la ciudad de los mil planetas hace exactamente eso. Los primeros cuatro minutos son una joya absoluta de la ciencia ficción, donde nos sumergen en una Tierra que coopera con alienígenas desde hace siglos. Sin diálogo, solo música de David Bowie y una narrativa visual impecable, construimos esa enorme comunidad interplanetaria. Es un inicio tan sólido que muchos aseguráis que os gustó más esta introducción que la cinta entera. El problema llega después, porque esos 137 minutos restantes son un sube y baja constante. La trama pierde fuerza y la historia se vuelve mediocre comparada con ese arranque espectacular.

El dato curioso es que fue la película europea independiente más cara jamás hecha, con unos costes de producción rondando los 200 millones de dólares. Sin embargo, el fracaso económico fue rotundo, recaudando apenas 226 millones en todo el mundo. Las críticas fueron mixtas, pero os digo yo que merece la pena darle una segunda oportunidad. No esperéis una obra maestra narrativa, pero sí un espectáculo visual de ciencia ficción que bien vale la pena disfrutar. Está disponible en Lionsgate+, accesible desde Prime Video, así que si os apetece perderos en ese universo, tenéis material de sobra.
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