La primera experiencia permanente al aire libre de la franquicia recrea hábitats naturales y ciudades icónicas para sumergirnos en la vida cotidiana de los entrenadores.
Por fin tenemos un destino tangible para los fans del mundo Pokémon. El PokéPark Kanto ha inaugurado su entrada el pasado 5 de febrero de 2026 dentro del complejo Yomiuriland en Tokio, marcando un hito como la primera zona exterior dedicada exclusivamente a esta saga. No estamos hablando de un parque temático convencional lleno de montañas rusas estridentes, sino de un recorrido inmersivo donde la exploración es la reina. Más de 600 figuras están repartidas por distintos biomas que simulan ecosistemas reales, creando una atmósfera donde convivir con estas criaturas parece totalmente natural. Al cruzar el arco de entrada, nos encontramos con Sedge Town, una réplica fiel de las villas clásicas de la región de Kanto. Aquí, la plaza central está dominada por Primarina junto a una fuente, mientras que alrededor podemos visitar el Centro Pokémon, donde Chansey nos recibe para simular el proceso de curación, o la tienda oficial llena de merchandising nostálgico. La interacción no se queda solo en mirar; hay actividades como buscar Pokémon ocultos mediante marcos que imitan las cartas del juego coleccionable, lo que te obliga a moverte y observar cada rincón.


El corazón del parque reside en el Bosque Pokémon, una zona que requiere reserva previa y que actúa como el plato fuerte de la experiencia. Este sendero está dividido en microhábitats, desde zonas húmedas hasta áreas con árboles frutales, diseñados para que cada especie muestre comportamientos adaptados a su entorno. Junichi Masuda, consejero creativo ejecutivo de The Pokémon Company, detalló cómo eligieron cada ubicación: Goomy aparece en los lugares más húmedos, mientras que Skwovet se esconde entre los árboles frutales. Esta distribución busca una coherencia interna absoluta, reforzando la sensación de estar ante un ecosistema vivo y no estático. Las figuras no están colocadas al azar; sus posiciones sugieren acciones y vínculos narrativos. Masuda explicó que buscaban generar pequeñas historias visuales, preguntándose si veríamos una relación de progenitor y cría al situar a un Pokémon grande junto a uno pequeño. Desde marcas en el suelo que recuerdan combates hasta interacciones sutiles, cada detalle invita a interpretar la escena, trasladando esa magia de entrenar y cuidar criaturas imaginarias a un espacio físico donde todo cobra sentido.