Oblivion Remastered: La magia de Cyrodiil sigue intacta pese a sus defectos
Nuestra relación con la saga The Elder Scrolls es, sin duda, curiosa. Conocemos de sobra sus flaquezas, repetidas entrega tras entrega, pero también es cierto que solemos tardar casi cincuenta horas en hartarnos de ellas, una cifra con la que otros títulos ni sueñan. Algo tiene Bethesda que resulta difícil de explicar: puedes empezar una partida con la intención clara de avanzar en la historia principal y terminar varias horas después en una cueva que ni sabías que existía, con una misión nueva, tres objetos olvidados y ninguna intención de volver a lo que estabas haciendo. Sea como fuere, Oblivion Remastered conserva intacta esa magia, aunque deja claro que hemos desaprovechado una oportunidad estupenda para solucionar algunos problemas evidentes. Volver a jugar en 2026 es toda una experiencia porque, aunque la remasterización ha cambiado mucho el aspecto del título, basta empezar para reconocer aquello que nos atrapó hace más de dos décadas. Seguimos siendo ese personaje que sale de las alcantarillas de la Ciudad Imperial hacia un mundo enorme, mientras la invasión de los Daedra queda en segundo plano cada vez que encontramos algo que llama nuestra atención. La interfaz está rediseñada, con un tono más ocre y opaco, ligeros cambios en la progresión y accesos rápidos que facilitan todo, pero la esencia sigue siendo la misma. Esto es lo verdaderamente importante, porque la historia nunca ha sido el único motivo para jugar. Las facciones cuentan con algunas de las mejores líneas argumentales de la saga, desde la Hermandad Oscura hasta el Gremio de Magos, aventuras que superan fácilmente la trama principal en variedad y situaciones memorables. A esto hay que sumar el contenido extra: Knights of the Nine y Shivering Isles, esta última con un territorio nuevo que añade decenas de horas. Pero ni siquiera hace falta seguir misiones para disfrutar; podemos leer libros, descubrir ruinas y caminar hasta el siguiente punto curioso. Esa libertad es lo que hace especial al juego. El mundo no necesita estar diciéndonos qué hacer constantemente. Desde 2006 mucho han mejorado los efectos de luz gracias a Unreal Engine 5, permitiendo entornos más detallados e iluminación distinta. Sin embargo, tengo sensaciones encontradas con el nuevo aspecto de Cyrodiil. Técnicamente es superior, pero ha perdido parte del color y bucolismo original. Hay zonas dignas de mención, pero la nueva paleta de colores hace que, en ocasiones, el conjunto parezca menos acogedor.

