Nintendo Switch Sports Resort llega a la nueva consola con ambición
Nosotros hemos tenido la oportunidad de probar lo que Nintendo tiene preparado para su nueva consola híbrida, y la verdad es que la propuesta de Nintendo Switch Sports Resort va mucho más allá de ser un simple recopilatorio de minijuegos. El título, que llegará a las tiendas el próximo 22 de octubre, se siente como una evolución necesaria. Yo, personalmente, valoro que no se hayan limitado a reciclar mecánicas, sino que han integrado la Isla Wuhu como un entorno vivo que podemos recorrer libremente, ya sea por aire, mar o tierra.
El modo Tour Isleño es, sin duda, la joya de la corona para quienes preferimos jugar solos o en cooperativo local. La experiencia de pilotar una avioneta, que recuerda inevitablemente a los clásicos de la aviación, es sorprendentemente relajante. Me ha gustado especialmente cómo han implementado el control con los mandos; aunque al principio me sentí un poco torpe intentando maniobrar entre volcanes y puentes, la curva de aprendizaje es muy agradecida. Es como intentar aparcar un coche en un hueco pequeño: al principio sudas la gota gorda, pero cuando lo consigues, te sientes el rey de la carretera.
Por otro lado, el modo Skate y las motos de agua ofrecen una variedad que se agradece. Aunque el control de la tabla puede resultar algo pesado, es una forma distinta de interactuar con el escenario. No todo es competir; a veces, simplemente apetece perderse por la isla buscando coleccionables o compitiendo contra delfines. Es un respiro necesario entre tanta intensidad competitiva. Además, el sistema de progresión en el modo As de las islas me parece un acierto total. El hecho de que el juego te recompense constantemente con puntos Spocco para personalizar a tu avatar hace que sientas que cada minuto invertido tiene un propósito claro.
En cuanto a las disciplinas clásicas, como el tenis de mesa o el tiro con arco, la esencia se mantiene intacta pero con un lavado de cara que les sienta de maravilla. El tenis de mesa sigue siendo tan frenético como siempre, donde un pequeño giro de muñeca marca la diferencia entre la gloria y el desastre. A veces me pregunto si realmente necesitamos tanta precisión, pero luego recuerdo que es precisamente esa exigencia la que hace que las partidas sean tan memorables. En definitiva, estamos ante un título que sabe equilibrar la nostalgia con novedades que justifican su existencia en una consola de nueva generación. Si buscáis un juego para pasar el rato con los vuestros o simplemente para desconectar un poco, este lanzamiento tiene argumentos de sobra para convenceros.