Mold 3.0: La reescritura en Rust ya está aquí y apunta a ser el estándar en Linux
Hemos llegado al momento que muchos esperábamos. Mold 3.0 ha completado su gran salto tecnológico al dejar atrás toda la implementación anterior en C++ para nacer completamente en Rust. Este lanzamiento, anunciado a principios de octubre de 2026, no es solo un cambio cosmético; representa una nueva base sólida sobre la cual construir el futuro del enlazado rápido en sistemas operativos libres. Para poder disfrutar de esta versión, ahora necesitamos tener instalado Rust 1.95 o posterior, algo que nos aleja de las complejidades de CMake e Intel oneTBB, simplificando enormemente el proceso de compilación gracias al uso nativo de Cargo.
Pero, ¿por qué debería importarnos esto si somos usuarios finales? Bueno, porque Mold compite directamente con gigantes como GNU LD y LLVM LLD. Su principal baza siempre ha sido la velocidad pura de ejecución durante el proceso de construcción. Según los propios benchmarks publicados por el equipo en agosto de 2026, Mold se sitúa medianamente 4,9 veces por delante de LLD y casi dos veces más rápido que Wild. Sin embargo, la velocidad sola no basta si tu proyecto falla al enlazar. Por eso, el objetivo central de la rama 3.x es cerrar la brecha de compatibilidad con GNU LD, prestando especial atención al soporte de scripts de enlazador, esos archivos que dictan cómo se organizan las piezas del puzle final.

En resumen, hemos pasado de una herramienta rápida pero con cierta deuda técnica en su base a un proyecto limpio, moderno y enfocado en la interoperabilidad. Si compiláis mucho código o tenéis proyectos grandes, os conviene echar un vistazo a esta nueva versión. No solo ganaráis tiempo en vuestras compilaciones, sino que estaréis usando tecnología punta escrita en uno de los lenguajes más prometedores de la actualidad. ¡A compilar rápido y sin dolores de cabeza!