Makoto Shinkai: más allá de la sombra de Hayao Miyazaki
A menudo, cuando nos ponemos a debatir sobre el futuro del anime, surge la inevitable comparación entre Makoto Shinkai y Hayao Miyazaki. Es casi un deporte nacional buscar al sucesor del veterano cineasta de Studio Ghibli, pero yo creo que es hora de dejar de encasillar a Shinkai. Aunque el éxito de obras como Your Name o Suzume haya provocado que muchos le señalen como el heredero natural, la realidad es que estamos ante un autor con ambiciones y una hoja de ruta completamente distinta.
Para que nos entendamos, comparar a ambos es como intentar medir un buen vino con una cerveza artesana: ambos son bebidas, pero el proceso y el resultado final no tienen nada que ver. Shinkai ha reconocido en varias ocasiones su admiración por clásicos como El castillo en el cielo, pero sus verdaderas raíces creativas beben de fuentes mucho más oscuras y complejas. Si analizamos su filmografía, es evidente que el poso dejado por The End of Evangelion de Hideaki Anno o el tono reflexivo de Patlabor 2 de Mamoru Oshii han influido mucho más en su narrativa que el estilo fantástico de Ghibli.

Es normal que el director no quiera vivir bajo la alargada sombra de una leyenda viva. Al final, Shinkai ha logrado conectar con las nuevas generaciones gracias a una estética pulida y moderna, acercando el anime a un público que quizás no conectaba tanto con las propuestas clásicas. Yo pienso que es un alivio que no intente imitar a nadie, porque si lo hiciera, nos perderíamos esa forma tan suya de hacernos llorar con un simple atardecer. Al final, lo mejor que podemos hacer es disfrutar de su cine sin buscarle parecidos razonables, porque, sinceramente, ya tenemos bastante con intentar superar el nudo en la garganta que nos dejan sus historias.