Linux Mint: El refugio definitivo para escapar de Windows y macOS
Como os comentábamos al principio, Linux Mint no es simplemente otra distribución más del vasto universo de sistemas operativos libres; se ha convertido en todo un santuario para aquellos que desean abandonar el reino de Microsoft y Apple sin perder la cordura en el intento. No necesitas memorizar una lista interminable de comandos imposibles ni convertirte en un gurú de la terminal para sobrevivir. Simplemente funciona. Al estar basado en Debian y Ubuntu, este sistema no intenta ser el más extravagante ni el más rompedor del mercado, pero sí uno de los más equilibrados: estable, rápido y con una interfaz tan familiar que apenas notaréis el cambio si venís de Windows. De hecho, desde el primer clic os sentiréis como en casa, sin curvas de aprendizaje ridículas ni interfaces futuristas que parecen sacadas directamente de una película de ciencia ficción barata.


Si vuestra PC arranca más lento que un lunes por la mañana, no la tiréis todavía. Linux Mint puede revivir equipos que Windows ya dio por muertos, funcionando rápido incluso en hardware antiguo y consumiendo menos recursos. La seguridad es otra historia interesante: no necesitáis un antivirus que ralentice el sistema con notificaciones molestas, ya que al estar basado en Linux está blindado contra la mayoría del malware común. Y lo mejor de todo es la libertad total para cambiar apariencia, configuración e interacción, convirtiéndose en un lienzo en blanco donde vosotros sois los artistas.