La verdad oculta tras el desastre de Campo de Batalla: La Tierra
Aquí nos encontramos ante uno de esos proyectos que se convierten en sinónimo de catástrofe cuando alguien con demasiado poder decide que su idea es oro puro y nadie se atreve a decirle lo contrario. Para los amantes de la ciencia ficción, Battlefield Earth siempre será el ejemplo perfecto de hasta dónde puede llegar un despropósito. Es como si James Cameron se enamorara perdidamente de Avatar, pero llevado al extremo. Si no te suena nada, piensa en esa película de John Travolta con rastas, dientes amarillos y plataformas estilo Kiss, un festín para la Cienciología cuya mejor historia no está en la pantalla. Se estrenó el 12 de mayo de 2000 bajo la dirección de Roger Christian, adaptando solo la primera mitad del libro original. Travolta defendió el guion como la "Lista de Schindler" de su género, aunque la realidad fue bien distinta. La cinta está rodada con planos holandeses casi enfermizos, ese ángulo inclinado que en el cine negro sugiere desasosiego pero aquí solo da ganas de preguntar si todos los trípodes estaban rotos. Todo tiene un filtro azulado o verdoso, muy al estilo Matrix, mientras los villanos lucen una higiene dental dudosa. Travolta y Forest Whitaker interpretan a conquistadores alienígenas con una teatralidad exagerada, Barry Pepper hace de héroe humano Jonnie Goodboy Tyler intentando sobrevivir a la trama. El resultado fue un fracaso total: mala taquilla, palos por todos lados y hasta el premio Razzie a peor película de la década en 2010. Pero la tragedia no termina ahí. El verdadero campo de batalla estaba en los juzgados. Travolta usó su estatus post-Pulp Fiction para sacar adelante el proyecto cuando los grandes estudios lo rechazaban por el presupuesto y la obra de Hubbard. Aquí entra Elie Samaha, ex dueño de discotecas y tintorerías convertido en productor de Franchise Pictures, quien financió la locura.



Noticias relacionadas
Neo Berlin 2087: el despliegue técnico que busca conquistar el género cyberpunk
El niño probeta: ciencia ficción para diseccionar el racismo en Ecuador
Repaso a los estrenos imprescindibles en formato físico para agosto de 2026
La singularidad tecnológica y el dilema existencial en The Ghost in the Shell