La NASA y China podrían enviar sus primeras rocas marcianas a un laboratorio lunar
Hablando claro, la carrera espacial entre Estados Unidos y China hacia Marte está más que encarrilada, pero hay un pequeño detalle que nos estamos saltando como unos torpes: ¿qué pasa si esas piedras traen vida? Frederick I. Moxley y Anthony Ricciardi, autores de un estudio en la revista Ambio, sugieren que lo más sensato es construir una suerte de aduana biológica en nuestra satélite natural. La idea es recibir las cápsulas con muestras marcianas allí mismo, aislarlas y analizarlas con robots antes de soltarlas en la Tierra. Así evitamos el clásico "oops, hemos traído un microbio que se come todo". La Luna tiene la ventaja de carecer de atmósfera, por lo que cualquier fuga se queda ahí, lejos de nosotros. No es ciencia ficción barata; es prudencia científica aplicada al espacio. Si ya ponemos cuarentena a las frutas que vienen de fuera, ¿por qué no hacerlo con los planetas vecinos?
