La maniobra Picard de Star Trek era aún más espectacular de lo que creíamos
Aunque la ciencia ficción nos ha regalado batallas espaciales dignas de locura durante décadas, donde las leyes de la física se doblan ante la necesidad narrativa, pocas jugadas han calado tanto como la famosa maniobra de Picard. En 'Star Trek: La nueva generación', el capitán Jean-Luc Picard salva a la Enterprise saltando a velocidad warp justo frente a una nave Klingon, creando la ilusión óptica de dos naves idénticas. Sin embargo, el físico Níckolas De Aguiar Alves ha demostrado que la serie se quedó corta. Al analizar la trayectoria de la luz, descubre que el enemigo habría visto tres naves simultáneamente. La clave reside en que observamos la luz emitida por los objetos, no su posición actual. Cuando la Enterprise acelera superlumínicamente, la luz de su punto de origen tarda más en llegar al enemigo que la luz del destino. Esto genera un tercer rastro visual: la nave original apareciendo en movimiento hacia atrás, ya que la información visual llega desordenada temporalmente. Así, lo que parecía un truco simple resulta ser un fenómeno relativista fascinante. A diferencia de otras maniobras imposibles, esta tiene una base científica sólida y elegante.
