La gran mentira arquitectónica que escondía Ventormenta en World of Warcraft
Para nosotros, que hemos pasado incontables horas recorriendo Azeroth, Ventormenta es mucho más que una simple capital. Es ese lugar al que siempre volvemos, con su música épica y esas estatuas que nos dan la bienvenida al cruzar el puente. Sin embargo, lo que muchos no sabíais es que la vista panorámica que nos dejaba con la boca abierta al entrar era, en realidad, un engaño visual diseñado por los desarrolladores para vendernos una estampa mucho más majestuosa de lo que la geometría real permitía.
Resulta que, desde la entrada principal, la catedral debería estar oculta tras los muros y edificios de la ciudad. Para evitar que viéramos un horizonte vacío o poco impresionante, el equipo de diseño colocó tres techos falsos que flotaban sobre la urbe. Estos elementos estaban estratégicamente situados para que, desde ángulos específicos, nuestra vista se completara con una imagen que, físicamente, no debería existir. Era como si nos hubieran puesto un decorado de cartón piedra en mitad de una superproducción de Hollywood, solo que en formato digital.
Yo mismo me quedé de piedra al descubrir que todo era un truco de perspectiva. Es gracioso pensar cómo nos colaron este gol por toda la escuadra durante tanto tiempo. Estos techos falsos se encontraban en puntos clave como la zona comercial y la entrada, creando una ilusión de profundidad que nos hacía sentir que la ciudad era mucho más grande y espectacular de lo que realmente era. Era una forma muy astuta de captar nuestra atención y dejarnos marcados con una imagen icónica que, a día de hoy, sigue siendo un recuerdo nostálgico para los veteranos.
No obstante, esta pequeña mentira tuvo fecha de caducidad. Con la llegada de la expansión Cataclysm y la posibilidad de surcar los cielos con nuestras monturas voladoras por todo el continente, el diseño de Ventormenta tuvo que ser revisado. Al poder sobrevolar la ciudad, era imposible mantener el engaño, ya que cualquier jugador habría detectado los techos flotantes en cuestión de segundos. Por eso, Blizzard decidió eliminar estos elementos, dejando atrás aquel truco de magia que, aunque falso, nos hizo disfrutar de una de las mejores bienvenidas que recordamos en un videojuego. Al final, todo era cuestión de hacernos soñar un poco más mientras explorábamos el mundo.
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