Kagurabachi 128: La inquebrantable voluntad de Kunishige y el regreso de Shiba
La entrega número 128 de Kagurabachi ha llegado para dejarnos a todos con la boca abierta. En esta ocasión, la narrativa se centra en la Gran Forja, permitiéndonos entender mucho mejor qué pasa por la cabeza de Kunishige Rokuhira. Mientras tanto, vemos a un Shiba que, aunque está hecho polvo y lleno de heridas, decide que eso no es excusa para quedarse de brazos cruzados. Es increíble ver cómo, a pesar de estar al límite de sus fuerzas, saca energía de donde no la hay para seguir dando guerra.
Por otro lado, la pelea entre Subaru y Masumi sigue dando coletazos. Subaru está agotado tras días sin pegar ojo, pero aun así consigue plantar cara y hasta romper una de las espadas del enemigo. El objetivo de Masumi es claro: quieren boicotear el proceso de fundición a toda costa, ya sea cargándose el horno o el sistema de ventilación. Si logran detener la creación de la espada encantada, habrán ganado la partida, pero parece que no se lo vamos a poner nada fácil.
El momento de máxima tensión llega cuando el líder de Masumi pone una hoja en el cuello de Kunishige. Yo me quedé helada al ver que, lejos de amedrentarse, él ni siquiera parpadea y sigue concentrado en el fuego. Para él, dejar la forja es renunciar a la única forma que tiene de proteger a los suyos, cargando con el peso de sus errores pasados. Es una cabezonería admirable, aunque un poco suicida, ¿no creéis? Menos mal que aparece Shiba para teletransportarlo todo y salvar el pellejo de nuestro forjador favorito.
Al final, el capítulo nos deja con Kunishige asumiendo su responsabilidad mientras Shiba sigue repartiendo estopa a pesar de sus lesiones. Es una lección de superación en toda regla. Nos queda claro que, aunque la situación sea un desastre, la voluntad de estos personajes es de acero puro. Habrá que ver cómo se las apañan en el próximo número, porque la cosa se ha puesto más caliente que el propio horno de la forja. ¡Menudo ritmo llevan estos chicos!