El regreso de Gore Verbinski con Buena suerte, pásalo bien, no mueras
Desde que Gore Verbinski cerró su etapa en la franquicia de los piratas más famosos del cine, nos hemos acostumbrado a que se tome las cosas con mucha calma. El cineasta estadounidense es conocido por mimar cada detalle de sus obras, y tras el estreno de su anterior trabajo en 2017, la espera ha sido larga. Por fin, en 2025, hemos podido disfrutar de su nueva apuesta: Buena suerte, pásalo bien, no mueras. Se trata de una comedia con tintes de ciencia ficción que ha dado mucho de qué hablar entre nosotros.
El proyecto cuenta con un guion firmado por Matthew Robinson y está encabezado por Sam Rockwell, quien lidera un reparto coral impresionante en el que también encontramos a Haley Lu Richardson, Michael Peña, Zazie Beetz, Asim Chaudhry, Tom Taylor y Juno Temple. Lo curioso es que esta historia comenzó su vida como un episodio piloto para la televisión, pero terminó convirtiéndose en un largometraje de pleno derecho. La producción se aceleró debido al auge imparable de la inteligencia artificial, un tema que, como bien sabéis, está en boca de todos últimamente.
La película se rodó en Ciudad del Cabo durante la primavera de 2024 con un presupuesto ajustado de 20 millones de dólares. Aunque en taquilla no logró cifras astronómicas, quedándose en unos 9 millones, la crítica ha sido muy benevolente con el resultado final. La trama nos traslada a un restaurante de Los Ángeles donde un viajero temporal intenta reclutar a los comensales para enfrentarse a una inteligencia artificial que se ha vuelto loca. Es una premisa que suena a locura, y lo es, pero funciona de maravilla.
Si buscáis algo diferente, esta cinta de 134 minutos es una opción muy sólida. La crítica especializada la ha valorado con un 85% en portales de referencia, destacando su tono surrealista y su humor inteligente. Es como si hubieran metido una batidora con cables, robots y un grupo de gente normal en un restaurante y, contra todo pronóstico, el batido resultante fuera delicioso. Os aseguro que merece la pena dedicarle un rato a esta propuesta, ya que Verbinski demuestra que, aunque tarde en volver, sabe cómo mantenernos pegados a la pantalla con su estilo tan particular y directo.